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Lo Pasado, Pasado

Arte pintado sobre una puerta en Chicago, con un ojo, raíces, alas y palabras "Negro."
Arte encontrado en Chicago, con un ojo, raíces, alas y palabras “Negro.”

“Ya lo pasado, pasado, no me interesa (el ayer)”
– Lo Pasado, Pasado, José José

He escuchado esta canción una y otra y otra vez. Canta sobre el pasado que ya pasó, sobre olvidar, olvidar…

Obsesionada con algunos de mis recuerdos, reviviéndolos como si estuviera allí.

Pero hablo de la memoria, no del pasado, porque hacerlo, habitar una fuerza así…
El pasado… es enfermarme.1

 

Micrófono recio, devorador de penas.
Y gloria, gloria, gloria al Rey…

Esta entrada no es para crear ficción
de lo que vendrá,
sino para poeticar sobre lo que ha pasado.

Muchas visitas a la memoria para entender el presente.

Estoy cansada…estoy cansada…estoy cansada…

Aprender es estar en constante movimiento.
Ver es entender hacia dónde ir.

 

Los últimos meses han sido un proceso extenuante
de sentarme con lo que pasó,
cómo pasó,
y tratar de entender el tiempo y el espacio…

Me vi abrumada por eso,
aunque había tanto que decir,
no encontraba las palabras.

El espíritu, la escritora en mí, el yo actual–
Todos en guerra…
una versión más joven emergió,
Sosteniendo las manos temblorosas de mis veintinueve años.

Estoy en un espacio mental de aceptación de lo que ha pasado,
dándole sentido a mi lugar en los espacios que habito,
intentando traducir mi experiencia…

Esto será todo lo que quede de mí.
Negro me enseñó a dejar un legado.
Algún día, alguien leerá cómo viví las cosas.

He estado poeticando sobre eso.

Aún así…
Últimamente me enojo conmigo por escribir menos.
Pero hay otra parte de mí que tiene compasión,
que me permite existir sin ningún título,
cumplir con mis responsabilidades,
y aceptar los giros agudos y trágicos de estos últimos meses.

 

Hay un dolor en mi costado,
y estirarme…
Sí, es la única forma de atender ese dolor.

 

De todos los golpes que me han sacado el aire,
el duelo ha sido el más feroz.
¡Ayyy!

Duele y  me confunde.

y aun así… cada vez que pensé que estaba bien,
me jala la alfombra de debajo de los pies
y yo como que, diablo…
Ahí va otro dolor de cabeza.

¿No le rogué al universo por una conciencia más elevada?
¿Era este el maldito precio?

 

¿Estoy loca por escuchar su risa llevada por el viento?
¿Por creer que él también vive en el árbol?
¿Que los pájaros se detienen cuando no puedo soportar la realidad?

¿Que siento que volveremos a encontrarnos?
Su último audio aún suena en mi mente…
¿Habría alegría circulando por su sangre después de escuchar mi audio?

Quisiera volver a las aguas de Najayo.
Éramos niños allí–
El sol, las olas y un diálogo que nunca terminaba.

Nunca olvidaré esos ojos… tan profundos…
Veo la noche mirarme de vuelta, y lo siento a él…

Negro.

 

Siempre huele rico en mi casa,
pero ni las comidas pudieron evitar
que me convirtiera en huesos.

¿Dónde pertenezco?

Esa es la pregunta que merodea en las sombras,
atormentándome al despertar.

Cada vez que creo haber llegado
a los brazos de mi destino,
me jalan por las puntas del cabello.

¿Será así hasta que ya no esté en este plano?

 

No cambiaría mi experiencia por nada en el mundo.
Todo lo que quiero hacer es escribir poemas y llorarlos y cantarlos
y parirlos hasta el fin de mi tiempo.

 

Empiezo a ver
que esto no es nada bonito.
Que es más profundo de lo que jamás podré comprender,
pero aun así debo encontrar el camino de regreso a mí misma.
Cada. Maldita. Vez.

 

Hay una carta que le escribí a Jovanny,
que nunca llegó a leer.

En ese momento no creía tener la capacidad
de traducir la profundidad y la intención
detrás de cada palabra del inglés al español.

Me dije que iba a esperar,
segura de la eternidad entre nosotros.

Ahora estoy aquí y tú estás allá…
duele, duele, duele.

 

Tesoros dejados al pie de mi cama por mis amores difuntos.
El acto de soñar, mientras uno duerme, es experimentar otras vidas.

¿Qué debería llevarme de la vigilia
cuando lo que más deseo es quedarme dormida toda la noche?

Mi primer instinto es volver a escribir un final alternativo.
Pasé semanas escribiendo los guiones:

En todos salías con vida.
Volvías a casa con tu hija, tu madre y tus hermanos.
A mí.

 

Los muertos y los vivos, todos en un mismo lugar:
15 de enero de 2025.

Tomé un Uber para ir al trabajo por la mañana.
El conductor me pregunta a qué me dedico.

Le digo:
“Escribo.”

Se queda callado por un momento,
y luego me cuenta que lleva tiempo queriendo escribir un libro sobre su hijo,
quien fue asesinado en 2011.

Me pregunta cómo debería empezar.

Le digo:
“Solo empieza a escribir. La historia se irá armando sola.”
Entonces le cuento que alguien a quien amo fue asesinado.

Le digo:
“Los muertos tienen voz. Vamos a escribir sus historias.”

 

Verte quieto y frío en esa caja
casi me hizo vomitar las entrañas.
¡Estaba aterrada! ¡aterrada! ¡aterrada!
Llamé a Dios, a toda la magia en la que alguna vez creí.

Alguien te hizo daño.
Alguien te traicionó.
Alguien te arrancó de tu niña.

Nunca olvidaré lo que hicieron.
Nunca podré DESVER la sangre en tu nariz.

Pero…

Cómo había una ternura en esos párpados cerrados
y esas pestañas negras…
Parecía que estabas soñando.

 

Ay, Negro… Ay, mi amor…
Sacudo la cabeza y me froto las sienes
recordándome una vez más:
El alma, no el cuerpo.

 

En mis poemas:
Los personajes no dejan de existir.
La muerte es solo una fase.
El Alma simplemente no puede perecer.

 

La música conduce esa frecuencia,
también lo hará tu voz interior
y la compañía que mantengas.

 

Amigos y amores,
anomalías y maestros,
manipuladores y espejos.

Pero al final,
lo único que queda es:

El yo, el espíritu, la conciencia.

¿Puedes sentarte con eso?

 

Un día estarás sentada frente a ese árbol sagrado,
suspirando con alivio,
exhalando una tensión que cargaba tus preocupaciones–

Solo entonces entenderás de verdad
lo que Gavin De Becker quiso decir
cuando habló de seguir tu intuición.

Un día, cuando estés sentada en tu porche
y la luz dorada del atardecer besó tu rostro,
Finalmente resonará en ti.

Los cardenales rojos aterrizarán entre tú y ese árbol.
Le sonreirás al cielo.

Y el cielo te devolverá la sonrisa.

Y entenderás…

Por esto sigo aquí.

 

3 cosas de las que estoy absolutamente segura:
No se puede desver.
No se puede deshacer.
No se puede olvidar.

 

Las personas que amas morirán–
por naturaleza o por violencia
y aun así…
tendrás que levantarte para ir a trabajo,
encargarte de mil cosas
y pagar la renta el primero del mes.
Esa es la dura realidad.

 

29.
Sobreviví a una tragedia.
Experimenté traición.
Caí en confusión.
Fui consumida por el duelo.

 

Habrá pocos, no muchos.
Escríbelo…
Cuando sea real, lo vas a sentir.
Lo vas a saber.

 

El mapa está adentro.
Dirían por ahí: en las sombras.

 

Choco me lo confirmó cuando se topó con nosotras–Mami, Beba y yo–
Una noche cálida en Broadway, mientras volvíamos a casa.
Tenía esa mirada… como alguien que ha pasado por demasiado mierda en la vida.

Me miró con esos ojos profundos,
seguía señalándose el corazón y me decía que siguiera eso

 

Me recuerdo a mí misma:
Esto no es el final.
Esto no es el final.
Esto no es el final.

 

En memoria de Jovanny, “Negro,” con todo mi amor.

 

Notas
1. Nigma Talib, Younger Skin Starts in the Gut. Talib analiza investigaciones que relacionan el detenerse repetidamente en experiencias pasadas con el estrés y el aumento de las respuestas inflamatorias.

 

Published inElegiac

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