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El Portal del Árbol en Maplewood

Árboles de Maplewood
Fotografía por Natasha

Ahora el árbol me mira llorar, preguntarme, reír, volver a llorar
y hablar al espejo en busca de respuestas.
Se asoma a mi cuerpo desnudo desde la ventana del baño.
Con las cortinas abiertas,
me gusta que me mire.
Que sea testigo de cómo me deshago en la locura.
De cómo encuentro la verdadera felicidad.
Árbol,
Sé el guardián de mis recuerdos.

– de Meditaciones Frente Al Espejo

 

La parte más difícil
es el año después de que tu realidad cambia–
la locura
el tira y afloja
los reflejos
la miseria
la liberación
las bendiciones
el cambio

 

Me he enseñado a hacer lo necesario para mirar de frente la oscuridad…
para sobrevivir–
Para no morir, morir, morir.

 

¿Crees en Dios? pregunto.
Claro.
Te estoy hablando a ti, ¿no?

(una oda a Yuny)

 

¿Qué experiencias moldearán a un escritor a lo largo de su vida?

¿Las académicas?
¿Las decisiones de carrera?
¿O la maestra más grande de todas…

La vida?

 

Intenté hacer muchas estupideces,
como desaparecer
y reducirme a cenizas.
Pensé que podía pasar desapercibida,
Pero esa fuerza invisible me arrancó de la tumba que yo misma había cavado.

 

Intenté hacer muchas estupideces,
como desaparecer
y reducirme a cenizas.
Pensé que podía pasar desapercibida,
Pero esa fuerza invisible me arrancó de la tumba que yo misma había cavado.

 

Perder a Josie…
Descansa en paz, Ángel.

 

Yo soy huesos, sangre y carne,
Y tú eres espíritu, energía…

Un pensamiento que me persigue con belleza.

 

A veces voy caminando,
o estoy sentada escuchando en un salón lleno de cien cuerpos,
y no hay rastro de mí.
Estoy a años luz,
contigo y contigo y contigo.

¿Cómo es posible que sigamos comunicándonos si ya no existen las palabras?

 

Saber. Saber. Saber–
Que todo está ocurriendo al mismo tiempo
y aun así mi cuerpo no logra alcanzarlo.

Me traiciono cada vez que despierto.

 

Hay veces en que no existe nada para lo que puedas prepararte.
Solo queda esperar y atravesar las emociones.
Y entonces, un viernes cualquiera,
en una discoteca cualquiera,
volverán a encontrarse y todo cambiará.

Todo será mejor.

 

Me entrego. Me entrego. Me entrego–
A lo desconocido, a la gloria, a las sombras.

 

La música ya no logra ahogar los pensamientos.
Llegó algo mejor…

Cumpliste tu promesa.
Gracias.
A ti y al Altísimo.

 

Química en la oscuridad de Oonga.
Te vi y me hice tuya.
Moví mi cuerpo para que pudieras verme.
Un baile y ya estábamos entre los brazos del otro.
Tú te hiciste mío.

 

Abróchate el cinturón.
Esas palabras han ardido en mi mente
desde el instante en que escaparon de los túneles de su garganta.

 

Abróchate el cinturón.
Esas palabras han ardido en mi mente
desde el instante en que escaparon de los túneles de su garganta.

(una oda a Mars)

 

Recuerdo el día en que pensé:
Quiero que todo cambie,
porque si no cambia,
Van a encontrar mi cuerpo flotando en el agua.

Lo pensé
Lo creí.
Ahora estoy haciendo algo con ello…

Estas son las secuelas de soñar despierta.

 

Somos los héroes y los villanos de esta historia.
Eso también forma parte de la experiencia humana.

 

La voz de Alba resuena en los bolsillos de mi memoria–

Cuando le ponen el reloj, no le queda mucho tiempo…
Un niño tan alegre…
Lo dejaron tirado en la calle.

 

¿Será la ciudad la que me está chupando la vida?
¿Los amores que ya no están?
¿El pasado?

¿Será todo lo que pegué con súper pegamento a mi diario
porque quería conservarlo para siempre?

¿La falta de hierro?
¿Será fumar casi todos los días del año
para borrar la imagen de Negro
tendido sobre el concreto,
Rojo. Rojo. Rojo.

Me sentía sola, perdida,
Y le lloré al árbol de mi patio trasero.

 

El primer amor te transformará.
El segundo casi te matará.
El tercero…

 

Marcada por el Ángel de la muerte.
Dos miradas,
separadas por un año.
Toda una vida de diálogo
intercambiada en milisegundos
mientras sonaba la música de Navidad
en la Línea Azul rumbo a O’Hare.

¿Me estará dando un infarto?

Él me miró.

A esto le llaman una experiencia espiritual…

 

Había llegado a creer
que la sinceridad se había extinguido.

Estaba equivocada, equivocada, equivocada–
La tristeza puede hacerte eso.

 

Quiero vivir.
Quiero amar.
Quiero envejecer…

 

He echado raíces en algunos,
dejando recuerdos tiernos–
Y veneno en los espacios de otros.

Pero allí,
En la nada del yo interior, existo…
Inolvidable.

Fragmentos de mí moldeando el resultado de ti.

 

Qué experiencia tan poética ha sido encontrar
el conocimiento que llevaba años buscando.

Un viaje que tomó demasiado tiempo.

Muchos errores. Muchas tragedias.
Y mucha tristeza ocurrida en los capítulos de crecer.

 

 

 

 

 

 

 

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